noviembre 29, 2020

Los cambios en la Comibox de Panamá. OPINIÓN

Los cambios en la Comibox de Panamá. OPINIÓN

Por: Daniel Alonso

En Panamá, las designaciones y remociones de los comisionados de boxeo profesional son responsabilidad del gobierno nacional a través del Instituto Panameño de Deportes (Pandeportes). Por ello, cualquier movimiento que se dé en ese sentido encaja dentro de los parámetros administrativos y no deben verse como situaciones anómalas.

No obstante, las destituciones de Alberto Guerra y Miguel Prado, anunciadas por el licenciado Javier Tejeira, director general de Pandeportes, merecen algunas consideraciones de mi parte, como hombre de boxeo comprometido con los mejores intereses de la práctica de este deporte.

Hasta hace poco, Panamá tenía el privilegio de contar con una comisión de boxeo profesional (Comibox) que reunía a los representantes de los cuatro principales organismos que rigen el boxeo mundial, a saber, la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), el Consejo Mundial de Boxeo (CMB), la Federación Internacional del Boxeo (FIB) y la Organización Mundial de Boxeo (OMB).

Lamentablemente, por razones naturales, el fallecimiento del siempre bien recordado Julio Shaik, representante de la FIB, dejó un hueco difícil de llenar. Nos quedaban Prado (AMB), Guerra (CMB) y Rolando Marcos Hermoso (OMB), todos miembros del comité ejecutivo de estos organismos mundiales.

Esta vinculación representa enormes ventajas para la promoción de la actividad boxística en nuestro país. No conozco ninguna otra comisión de boxeo en el mundo que tenga este privilegio, principalmente porque, en algunos casos, el boxeo local está hipotecado exclusivamente con alguno de las entidades en particular.

Desconozco las razones por las cuales fueron destituidos Guerra y Prado. Al menos, hasta donde sé, Pandeportes no las ha revelado. Sencillamente se tomó la medida y en su reemplazo fueron nombrados el diputado Edwin Zuñiga y el ex dirigente de la AMB, José Oliver Gómez.

En el caso de Guerra, es justo reconocer que su permanencia al frente de la Comibox le ha dado una atmósfera de tranquilidad a las actividades de nuestra dirigencia. Guerra es una persona muy conciliadora, que evita los escándalos y que procura las vías del entendimiento. Es, además de miembro del comité ejecutivo del CMB, el presidente del título latino, presidente de Fecarbox y miembro del comité de clasificaciones. Esas responsabilidades hablan por sí solas de su trascendencia mundial en el boxeo.

Ha sido supervisor en importantísimos combates de campeonato mundial y sería correcto argumentar que es una persona de alto perfil en el marco dirigencial de nuestro amado deporte. Destituirlo, así porque sí, no me parece la forma caballerosa con que deben administrarse las acciones por parte de nuestras autoridades. No obstante, reitero, Pandeportes tiene la facultad legal para hacerlo. Es legal, pero… es justo?

Aunque recientemente los resultados en peleas de alto nivel no han sido los mejores, no se puede soslayar que bajo la presidencia de Guerra, se ha mantenido una constante y pujante actividad local, con el surgimiento de nuevos valores boxísticos.

No quisiera pensar que la decisión de destituirlo obedezca más a razones personales que al resultado de una estricta evaluación de sus funciones. Guerra no es imprescindible para el boxeo panameño, como no lo es nadie en ninguna actividad humana, pero su trabajo hasta ahora no ha sido malo.

A mi juicio, lo menos que merecía Alberto Guerra, cuando cesaran sus actividades al frente de la Comibox, sería un acto público de reconocimiento a su labor. Una distinción, una medalla, una placa… algo. Algo que graficara el agradecimiento a su trabajo. Se hizo todo lo contrario, y pareciera que esa fue la predeterminada intención.

Con Prado ocurre algo interesante, que pudiera ser casualidad, pero que ante mi olfato de periodista veterano no lo es. El representante de la AMB es reemplazado por una persona que, precisamente hace algunos meses, fue separado de la Asociación Mundial de Boxeo, que lo sustituyó por el propio Prado. Sí, las casualidades existen, pero a otro perro con ese hueso.

Teniendo la AMB su sede en Panamá, como lo miren, esta es una bofetada al más antiguo organismo rector del boxeo mundial.

¿Ayuda esto al boxeo panameño?

¿Garantiza en algo que nuestro pugilismo tendrá mejores garantías de desarrollo?. Y conste, que no tengo absolutamente nada personal en contra del señor Oliver Gómez, con quien mantengo una relación de mutuo respeto.

Dejo esas inquietudes en el aire. Lo hecho, hecho está, pero no me parece que ha sido la mejor decisión del director de Pandeportes.