noviembre 25, 2020

Maidana confía en vencer a Morales

Maidana confía en vencer a Morales

 

Por Diego Morilla

ESPNdeportes.com

Las peleas entre jóvenes retadores y campeones consagrados conllevan múltiples dificultades para llevarse a cabo, comenzando por las negociaciones monetarias hasta llegar a nimiedades como el orden de entrada al ring o de la presentación del boxeador antes del combate. En el mejor de los casos prima incluso una ligera desconfianza sobre los motivos del oponente para haber aceptado el pleito, como si flotara en el ambiente la certeza de que hay algo oculto que sugiera que el combate le conviene más a uno que al otro, que el eterno juego de espejos implícito en toda negociación oculta una realidad paralela en la cual uno de los dos contendientes tiene una oportunidad secreta de dar el gran golpe y anotarse una victoria redentora o consagratoria, según sea el caso, a costa de un error de percepción del rival.

A primera vista, este combate tiene todos esos rasgos. Con excepción de un pequeño dato: esta vez, nadie parece dar la tecla y ver en qué consiste el engaño.

Por más que busquen, recaben opiniones, consulten tableros de comentarios en Internet, pregunten a expertos y verifiquen los tableros de apuestas una y otra vez, el resultado es el mismo: nadie se explica por qué el veterano tres veces campeón mundial Erik Morales eligió nada menos que al durísimo pegador argentino Marcos Maidana para intentar su regreso al boxeo grande y con él su salto a la lucrativa y ultra competitiva división de las 140 libras, en un choque que se llevará a cabo el próximo 9 de abril en el MGM Grand de Las Vegas, Nevada (HBO PPV, 9 p.m. ET).

«No sé, debe pensar que me puede ganar. Pero yo no veo posibilidad de que me gane. Yo estoy bien preparado y no le voy a dar ventaja en nada», afirma Maidana (29-2, 27 KOs) en una conferencia telefónica durante un alto en su entrenamiento en Las Vegas, sin ocultar la sorna y el escéptico desdén en su comentario, con tintes de orgullo y de despecho en pinceladas iguales. Y es que no es común tener el honor de ser elegido como oponente por un múltiple monarca y veterano de batallas legendarias, pero está claro que en esa elección subyace cierto desprecio oculto, patentizado en este caso por los comentarios de Morales (51-6, 35 KOs) afirmando que seleccionó específicamente a Maidana por estar seguro de poder vencerlo. Certeza que no es compartida por la mayoría, o tan siquiera por una minoría visible, y que claramente no es compartida tampoco por Maidana.

“Imagino una pelea tranquila hasta que se desate uno de los dos y nos vayamos al palo por palo. Uno puede plantear cualquier cosa, pero ahí arriba sale otra cosa diferente.»

— Marcos Maidana sobre su pelea con Erik Morales

«Morales tiene mucha experiencia, como todos sabemos. Fue tres veces campeón del mundo, pero ya pasó su etapa y su momento, y ahora está de vuelta. Está grande y más lento, y no es el mismo que antes», sentencia Maidana, y en sus palabras resuena un comentario compartido por miles entre los que se cuentan decenas de fanáticos de Morales también: este combate es completamente erróneo para Morales, un púgil de 34 años que sufrió un enorme castigo en el último tramo de su carrera, en el que acumuló una marca de 1-5 en tres años en choques tremendamente desgastantes. Luego de una pausa de dos años y medio, Morales se recicló como peso welter a comienzos del año pasado y desde entonces acumula tres victorias intrascendentes que lo han mostrado como un púgil sumamente vulnerable, lejano a aquel torbellino que aterrorizara las divisiones de peso gallo y pluma durante los ´90s y el comienzo de este siglo. Por todo eso, el consenso general es que la derrota de Morales no solamente es inminente y segura, sino que será dolorosa de ver, potencialmente dañina para su humanidad y eventualmente lapidaria para su carrera. Y Maidana comparte esa noción con la certeza de que su triunfo está garantizado.

«Yo siempre voy a ganar, no me conformo con una derrota. Siempre voy por la victoria. Quiero ganar, y a esta pelea voy a salir con todo. Voy a salir a esperar a ver qué es lo que hace Morales y cómo lo quiere hacer, y de ahí en más meter mis golpes y ver si puedo noquearlo. Y si no, sumar puntos para una buena decisión», afirma el nativo de Margarita, provincia de Santa Fe, y por tanto coterráneo del gran Carlos Monzón. Pero su comentario es seguido por un guiño hacia su rival, casi para desestimar de antemano cualquier excusa que se pueda esgrimir en relación a la mala preparación de Morales. «Él está bien. Yo lo veo físicamente bien. Si él eligió pelear conmigo por algo debe ser».

A pesar de que Maidana jura estar en su mejor condición física y mental posible, está claro que los múltiples cambios de entrenador y de sede de entrenamientos de estos últimos tres meses pueden haber llegado a mellar su nivel de confianza y estabilidad emocional. Maidana terminó su relación de pupilo con su compatriota Miguel Díaz en lo que él describe como «términos amigables» para luego contratar al legendario entrenador Ignacio «Nacho» Beristain y dirigirse a México para ponerse a sus órdenes. Pero allí fue que Maidana, un peleador que ya ha tenido problemas de preparación física para algún combate reciente, sumó a sus tribulaciones una noticia desagradable que le agregó un indeseable ingrediente de incertidumbre a su entrenamiento para este importante choque.

«Eso ya quedó atrás para mí», asevera Maidana, en relación al desplante sufrido por él y su equipo cuando Beristain se negó a honrar su compromiso verbal de transformarse en su entrenador, anoticiando a Maidana y su gente sobre esa decisión el mismo día de inicio del entrenamiento. «Ahora estamos entrenando con Rudy Pérez, que es muy buen entrenador y nos estamos conociendo bastante. Eso no me afectó en nada».

Lejos de ser una segunda opción, Pérez podría haber sido tranquilamente la opción principal para reemplazar a Díaz, al menos para este compromiso. Y es que Pérez trae consigo un conocimiento invaluable, al haber estado en el rincón del gran Marco Antonio Barrera durante las dos grandes victorias de este último ante Morales en 2002 y 2004 como parte de una trilogía que comenzó en el 2000 y que fue una de las grandes rivalidades de comienzo de siglo en las divisiones inferiores. Ahora, Maidana tendrá en su rincón no solamente la juventud, la potencia y el hambre de triunfo, sino que contará también con los servicios de este fino estratega. «Rudy aportó un poco de todo. Vamos a ver si ese día de la pelea lo puedo demostrar un poco. Hago mucho trabajo de gimnasio y presto mucha atención a lo que me dice», asegura Maidana, rubricando así la noción de que su entrenamiento no se resintió luego de estos múltiples trastornos y cambios de último minuto.

«El entrenamiento ha sido común, como en todas las peleas. Siempre me entreno bien y me entrené bien para esta pelea también, así es que estoy muy bien. En México estuve cinco semanas y ahora vamos a terminar aquí en Las Vegas. En México aprovechamos mucho la altura y todo eso, y aquí en Las Vegas simplemente terminamos la preparación con cuatro semanas más. Aquí nos aclimatamos, venimos unas semanas antes para estar en clima y sentirnos bien cómodos para la pelea», cierra Maidana, dando por concluido el único tema que se vislumbra como borroso en un mar de certezas en relación a su actual superioridad ante un devaluado Morales.

Tal es el nivel de certidumbre que Maidana sostiene en relación a su triunfo de este sábado, que ya se aventura a pensar en un futuro desafío digno de su nuevo status de campeón (el combate ante Morales incluye un poco relevante título interino en disputa, que transformaría eventualmente al mexicano en el primer púgil de su tierra en agenciarse cuatro títulos en igual número de divisiones). Una cosa es segura: su reciente verdugo Amir Khan, su más sagrada obsesión antes de aquel memorable combate entre ambos, ya no pesa tanto en su mente. En la mirada de la mayoría de los analistas, Maidana salió incluso favorecido en su derrota ante el púgil británico en noviembre pasado, en la que cayó por puntos luego de poner a Khan al borde del nocaut en un décimo asalto no apto para cardíacos. Con Khan o no, el futuro de Maidana seguirá adelante y seguramente sus virtudes de púgil lanzado al ataque y de pegada demoledora le valdrán la consideración para realizar combates de gran envergadura en el corto y mediano plazo.

«Voy a esperar y ver qué ofertas hay. Lo de Khan ya pasó, y en algún momento se dará nuevamente la oportunidad de pelear con él, pero por ahora está todo bien. No tengo en mente a ninguno, voy a esperar a ver qué rival se presenta para pelear y nada más», indica Maidana, que milita en la división más lucrativa y excitante del pugilismo actual y que incluye a nombres como Timothy Bradley, Devon Alexander, James Kirkland y muchos otros en el nivel más alto, y a gigantes como Manny Pacquiao, Floyd Mayweather y Juan Manuel Márquez en un nivel incluso superior, al menos en lo que respecta al monto de las bolsas en juego.

Para acceder a esos combates, empero, Maidana deberá dejar una impresión excelente y producir una actuación dominante ante un rival que, según todos los pronósticos, le aportará a su carrera solamente un nombre de primer nivel a su currículum, y poco más. Pero Maidana, veterano de más de una sorpresa sobre el ensogado (recordemos su temprana y fulminante caída ante Khan en el primer asalto de un combate que luego dominaría en la segunda mitad) sabe que en el ring, como en el amor y en las apuestas, nunca es bueno confundir una ilusión con un pagaré. Y es por eso que pone la cautela ante todo, y promete solamente lo que todos esperan de este pleito: un choque de ida y vuelta desde el primer campanazo.

«Imagino una pelea tranquila hasta que se desate uno de los dos y nos vayamos al palo por palo», finiquita Maidana. «Uno puede plantear cualquier cosa, pero ahí arriba sale otra cosa diferente».