noviembre 26, 2020

Matthysse sufrió mucho más que un duro nocaut

Matthysse sufrió mucho más que un duro nocaut

A los 33 años, la derrota ante Viktor Postol abre un interrogante en su carrera.

Una derecha cruzada, que se clavó como un puñal en su rostro, lo dejó de rodillas en el piso. La cuenta llegó a diez. Era el décimo asalto. Y el chubutense no pudo ni se quiso levantar. “Sentí que el ojo me hizo ruido y preferí cuidarme, se me nubló la vista y me mareé”, dijo algo asustado Lucas Matthysse, triste por la derrota del sábado en California, caída que lo dejó sin la posibilidad de recapturar el título mundial superligero (CMB), que estaba vacante. El nocaut que le propinó el ucraniano Viktor Postol es un golpe durísimo para un boxeador que nunca pudo recuperarse de su derrota con Danny García, hace ya dos años.

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El miedo a volverse a lastimar feo terminó frenando al chubutense. Y “tiró la toalla”. No olvidaba la monstruosa hinchazón que había sufrido en el mismo ojo en la derrota ante García. Lo que pasó esta vez, sin embargo, fue muy distinto.

Porque Matthysse perdió ante un rival, a priori, de inferior calidad. Fue noqueado por Postol, un ucraniano especialista en el arte de la defensa personal, que apenas sumaba 11 nocauts en 27 presentaciones. Porque el gran guerrero argentino sucumbió más por frustración que por cualquier otra cosa. Nunca se sintió el dueño de la pelea. Y no encontró la estrategia para llegar a las tarjetas.

Cometió una inmensa cantidad de errores Matthysse, quien reconoció que no tuvo su mejor noche. Porque achicaba distancias, pero demoraba en descargar su artillería pesada. Porque se la jugaba por conectar una mano y no trabajaba con combinaciones. Porque en la segunda mitad de la pelea se desenfocó cuando recibió un cabezazo y ahí exhibió su peor imagen. Estaba cansado. Y sin la convicción de un hombre que sabe que puede ser campeón del mundo. Es cierto que Postol puso su cuota para deslucir a Matthysse. Peleó en la larga distancia y de allí conectó sus mejores manos, entre ellas el ascendente de mano izquierda.

Sin mensajes desde su rincón que pudieran cambiar la historia, el argentino se fue nublando cada vez más. Y se quedó sin jab, el golpe de apertura de todos los demás. Entonces, lo suyo fue avanzar por necesidad pero sin ideas. Hasta que llegó el inefable final. Fue desguarnecido a buscar conectar una mano. Y en esa lotería recibió un derechazo cruzado que lo dejó de rodillas a la lona. Escuchó el conteo. Y se quedó ahí, agotado, esperando que todo acabe.

A Matthysse le ganaron boxeando (estaba abajo en dos tarjetas). Eso es lo preocupante de esta derrota que abre un interrogante en su carrera. A los 33, se quedó sin el título y sin la chance de una pelea ante Manny Pacquiao ¿Se vendrán cambios que relancen su carrera?