diciembre 02, 2020

Narváez retuvo, pero no le sobró nada

Narváez retuvo, pero no le sobró nada

Una nueva defensa del título –en este caso, el supermosca de la Organización Mundial (OMB)– del argentino Omar Narváez (34-0-2, 19KOs) no es noticia. Al cabo, el puertorriqueño César Seda (20-1-0, 15KOs) será una víctima más del Huracán del Sur. Antes, fueron 16 moscas los derrotados por sus puños. Pero en esta ocasión, al campeón no le sobró nada. A nuestro entender, la victoria fue con lo justo: por un punto (la tarjeta LMB fue: 114-113).

 

Anoche, en el Club Estudiantes de Bahía Blanca (Buenos Aires, Argentina), los jueces Levi Martínez (americano) y Luis Doffi (argentino) tuvieron 117-110, amplia superioridad. Sin embargo, Donald Trella (de Estados Unidos) tuvo una puntuación 115-112, para nosotros la más cercana a lo realidad.

 

El jóven retador –diez años menor que el monarca–, número uno del ranking, complicó a Narváez. Desde el comienzo mismo del combate, se plantó en el centro del ring con buen boxeo y fue superior. Conectó bastantes impactos en su avance. Por su parte, el campeón se replegó y actuó en contragolpe.

 

El mayor oficio y experiencia de Narváez le permitieron dar vuelta –a su favor– el pleito hacia la mitad de pelea. Huracán, a pesar de sus 35 años, aún posee rapidez y la aplicó en las combinaciones. Con esos fundamentos fue torciendo el rumbo del match.

 

Sin embargo, sólo en el sexto episodio la superioridad del argentino fue abrumadora y logró conmover a Seda. Si bien el campeón recibió más golpes de lo que está acostumbrado, no acusó sentirlos.

 

Hacia el epílogo del combate, Narváez fue tiempista. Únicamente se dedicó al contrataque. Y los asaltos que se anotó, fueron con lo justo, utilizando su técnica ya conocida. En los dos últimas vueltas se replegó excesivamente y para nuestra óptica las perdió. El campeón debió haber puesto el esfuerzo en ese periodo para que la victoria luzca un poco más.

 

Al finalizar el round 12, los fríos números de nuestra tarjeta extraoficial dictaban empate en 114. El descuento al boricua –bien aplicado, en el quinto, por el árbitro Raúl Caíz Jr– inclinó la tarjeta hacia Narváez. Sin embargo, en el ambiente se sentía victoria clara para Huracán. La localía, innegablemente, ayuda. Cuando el argentino lanzaba combinaciones, aunque no era de golpes de poder el público explotaba. Parece ser que ese hecho influye. Si el combate se hubiera realizado en Estados Unidos –por nombrar un terreno neutral–, probablemente el score hubiera sido más cerrado.

 

Narváez retuvo la corona. Bien. Pero victorias así, deportivamente, ya no le suman. Su estado físico luce impecable. Y aún sus fanáticos más exigentes añoran una unificación de títulos. Sin embargo, él no se manifiesta muy interesado en combates de gran exigencia en el exterior, con posibles rivales y campeones mundiales 115 libras como: Cristian Mijares (FIB), Hugo Cazares (AMB) o Vic Darchinyan(CMB). Huracán sigue sumando defensas y ya entró en la historia de las estadísticas, pero su legado todavía está en juego.