diciembre 02, 2020

Panamá y Japón, historia boxística.

Panamá y Japón, historia boxística.

Por: Daniel Alonso

Ahora que el púgil panameño Luis “El Nica” Concepción disputará la corona regular de los supermoscas de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) en Japón, ante el local Kohei Kono, encuentro un momento propicio para referirme a la historia boxística que une a Panamá y Japón.

Han sido treinta y siete (37) las ocasiones en que peleadores istmeños y nipones han confrontado en disputa de una corona del mundo, con un saldo muy parejo, que concede diecinueve (19) triunfos a Panamá, diecisiete (17) a Japón, y un empate, aquel entre Kuniaki Shibata y Ernesto Marcel, en Matsuyama en 1971. De los treinta y siete choques mundialistas, treinta y uno se han realizado en territorio japonés, cuatro en suelo panameño y dos en zona neutral.

El pleito titular entre Roberto “La Araña” Vásquez y Takefumi Sakata, realizado en París, el 2 de diciembre del año 2006 fue, apenas, el segundo que se realizó en un lugar que no fue Panamá o Japón. Antes, solo se dio un caso similar cuando el 21 de diciembre de 1974, Roberto “Mano de Piedra” Durán despachó en el primer asalto a Masataka Takayama en la Plaza de Toros de San José, Costa Rica. Estuvo en disputa la corona ligera AMB en poder del “Cholo”.

 

Amaya y Kobayashi inician la historia

Los antecedentes de estos choques entre panameños y japoneses se remontan al año 1969, cuando el colonense Antonio “Buchí” Amaya viajó a Tokyo para desafiar a campeón de los junior ligeros (hoy, superplumas) Hiroshi Kobayashi. Era la tercera defensa del japonés, quien era un veterano de sesenta y cinco (65) peleas. El choque se fue a la distancia de los quince asaltos y el veredicto fue una cerrada decisión dividida a favor de Kobayashi, a quien un par de años después conoceríamos personalmente en Panamá, cuando viajó a nuestro país para enfrentarse al entonces invicto y prometedor figura, Roberto Durán, en lo que significó su último combate profesional, al ser noqueado por el “Cholo” en siete vueltas.

Amaya mereció la revancha con Kobayashi quince meses después, pero nuevamente fue derrotado por puntos. Dos meses antes, Ismael “El Tigre” Laguna había defendido exitosamente su corona de los ligeros en Ciudad de Panamá ante Itsimatsu Susuki, igualando a uno los triunfos de cada país en combates mundialistas.

En 1971, Ernesto “Ñato” Marcel viajó a Matsuyama y fue privado de un legítimo triunfo ante Kuniaki Shibata, por la diadema de los plumas. Treinta y cinco (35) años más tarde tuve la oportunidad de conversar con Shibata, y éste me confesó que al terminar la pelea con El Ñato, sentía que había perdido el combate. Ese mismo Shibata enfrentaría a Amaya en 1974, derrotándolo por puntos, ahora en defensa del título junior ligero.

Antes, en 1972, otro colonense, Orlando Amores fracasó en su intento de ganar la corona de los moscas, al ser noqueado en cinco asaltos por el ya desaparecido Masao Ohba, a quien logró derribar en el primer asalto. Curioso resulta observar que, hasta ese momento, por la parte panameña, solo peleadores nacidos en Colón habían combatido con japoneses: Amaya, Laguna, Amores y Marcel, todos de la cuadra del recordado Isaac Kresh.

 

Panamá asume el control

Al llegar el 8 de septiembre de 1973, fecha histórica en que se realizaron dos combates mundialistas entre panameños y japoneses en la ciudad de Panamá, el saldo de combates favorecía a los nipones, con resultado de 3 triunfos, una derrota y un empate.

En una misma noche, Roberto Durán y Ernesto Marcel defendieron sus coronas ligera y pluma de la AMB, respectivamente, ante los orientales Itsimatsu Susuki y Sigemitsu Nemoto. Fue una noche gloriosa para nuestro boxeo. Durán detuvo a Susuki en diez asaltos y Marcel a Nemoto en nueve, para dejar la cuenta igualada a tres triunfos por país, con un empate.

Vinieron luego los triunfos consecutivos de Durán sobre Takayama; de Jaime Ríos sobre Katsunory Tenryu; Rigoberto Riasco sobre Phillipe Waringe Nakayama; y de Alfonsito López sobre Shogi Oguma, para que Panamá mostrara supremacía sobre Japón. Bueno es recordar que Jaime “El Cieguito Maravilloso” Ríos se convirtió en el primer panameño en ganar en el oriente, al superar a Tenryu; y que Riasco fue el primer campeón de la recién creada categoría supergallo, al vencer a un hombre nacido en Kenya, pero nacionalizado japonés, como lo era Waringe Nakayama.

Con ventaja de cuatro victorias, Japón riposta con los triunfos de Royal Kobayashi por nocaut en ocho asaltos sobre Riasco; y de Gushiken por puntos en quince giros sobre “El Cieguito” Ríos.

 

Gushiken, el verdugo

El nombre de Yoko Gushiken no podrá ser olvidado por ningún fanático panameño.

Este japonés con peinado afro fue un verdadero verdugo de los púgiles nacidos en nuestro territorio. Además de aquella victoria sobre Ríos en 1977, Gushiken sumó un nocaut sobre “El Cieguito” Ríos en la revancha de 1978, y sendos triunfos sobre Alfonsito López y Rafaelito Pedroza en 1979.

Es el único peleador japonés que ha logrado cuatro triunfos sobre tres campeones mundiales nacidos en Panamá. Con sus victorias, puso adelante ligeramente a Japón, pese a que Panamá había sumado otra victoria en los puños de Rafael “El Brujo” Ortega ante Flipper Uehara en 1977 en Okinawa.

 

Llegan Eusebio e Hilario

Pero con la llegada de los súper astros Eusebio Pedroza e Hilario Zapata, las cosas cambiaron. Ambos dieron cátedra en tinglados nipones y sumaron importantes victorias en sus sólidos reinados de los plumas y minimoscas respectivamente.

Entre 1979 y 1982 Eusebio sumó triunfos sobre Royal Kobayashi y Spider Nemoto, mientras que Hilario superaba dos veces a Shigeo Nakayima y dos veces a Tadashi Tomori, para ratificar su supremacía en la que era, en esa época, la más liviana de las categorías del boxeo en el mundo.

Cabe señalar que todos los triunfos de Pedroza y Zapata ante peleadores japoneses fueron a domicilio, o sea, en la propia casa de sus rivales.

En ese período de los años ochenta, hay que incluir el triunfo de Jorge “El Mocho” Luján sobre Suichi Izogami, por nocaut técnico en nueve asaltos; y las victorias de Jiro Watanabe sobre nuestros connacionales Rafaelito Pedroza y Celso Chávez. Todos estos pleitos fueron en escenarios del archipiélago japonés.

La década del ochenta termina con un nuevo éxito de Hilario Zapata sobre Suichi Hozumi en 1986 y la derrota de Azael Morán ante Takuya Muguruma en 1987. Hasta este momento, Panamá aún aventaja cómodamente a Japón con marca de 16-12-1.

 

La ofensiva nipona

En los años noventa, solo se dieron dos pleitos. En ambos, Keiji Yamaguchi salió airoso en sus combates ante Carlos “El Púas” Murillo. Victorias muy cerradas, ambas por decisión en doce asaltos, pero que limitaron la ventaja panameña a solo dos triunfos sobre Japón.

La derrota de Carlos “Shangay” Melo en Osaka ante Katsunary Takayama, por la corona interina mínima de la AMB, dejó la marca en 16-15-1.

Fue con esa estadística que llegó la pelea de París entre Vásquez y Sakata. En aquel entonces nos preguntábamos… ¿Será Takefumi Sakata el responsable de igualar el marcador? ¿Le corresponderá a La Araña el honor de aumentar la ventaja panameña?

De algo estaba seguro, y es que Sakata y Vásquez honrarían esa tradición de lucha que ha distinguido a los peleadores de ambas naciones. Y así fue. Tras doce asaltos muy disputados, el panameño Vásquez se alzó con la victoria por decisión.

En la pelea de revancha, “La Araña” perdería con Sakata en Tokyo el 1 de julio del 2007. Pasarían cuatro años para volver a ver otro choque Panamá-Japón. En esta oportunidad, Celestino “Pelenchin” Caballero superó por puntos a Satoshi Hosono en defensa de su corona pluma AMB el 31 de diciembre del 2011 en Kanegawa.

Más recientemente hemos celebrado la sorpresiva victoria de Jezreel Corrales sobre Takashi Uchiyama, pero antes sufrimos la derrota de Anselmo “Chemito” Moreno ante Shinsuke Yamanaka.

 

Epílogo

Los números no pelean, pero sirven de referencia a la hora de analizar un combate de boxeo. Y el choque de Luis Concepción contra Kohei Kono no será nada fácil. El campeón estará en su casa, apoyado por su público, mientras el panameño habrá tenido que recorrer miles de kilómetros, hacia un país con cultura distinta y lenguaje diferente.

No obstante, como siempre he dicho, en el boxeo no hay nada fácil.

Pienso que Concepción “sacará la casta” panameña y se alzará con un merecido triunfo. Será un capítulo más que añadir a esta rica historia que hoy les he relatado.

Nica vs Kono
Luis Concepción y Kohei Kono