noviembre 24, 2020

Tiburón Arrocha: Poca cosa es «Piolo»

Tiburón Arrocha: Poca cosa es «Piolo»

La Voz de la Frontera

Panamá.- Leopoldo Arrocha se vio como león herido en la práctica que realizó ayer en el gimnasio, cuando de hecho tenía la maleta para viajar a México, en donde peleará el sábado venidero, en la ciudad de Mexicali, ante Ricardo «Piolo» Castillo, un rival que no debe dar problemas.

A pesar del calor, Arrocha ensayó con buen ritmo, aunque ya no hizo guantes. Se dedicó a moverse y golpear aparatos. Se ve que está en condiciones de rajarle la boca a Castillo, un peleador oscuro, cuyo hermano fue campeón mundial hace tiempo.

El peleador local se ve optimista y con tanta seguridad en vencer que espera combatir en esta plaza el 16 de julio venidero.

«No creo que haya problemas en Mexicali. El tipo mexicano no me detendrá. Un guantazo y le dejaré la cara descompuesta porque es poca cosa», dijo Arrocha.

Los dirigentes de Leopoldo tienen previsto viajar este día, muy temprano, a Los Ángeles, California, para trasladarse en auto a Mexicali. «Eso no agrada, es incómodo que una ciudad no tenga vuelos internacionales pero debo cumplir, aunque lo pensaría para regresar por ese detalle», indicó el boxeador.

Arrocha dice no temer a un clima hostil. «Es normal que vayan a apoyar a Castillo. Será divertido. Es como ver a muchas mamás gallinas cuidando al polluelo, por ello harán ruido pero nada me sacará de concentración y terminaré pronto con la pelea».

Se recuerda que en Tijuana, el 1 de junio de 1964, Vicente Saldívar ganó a Ismael Laguna en un fallo muy polémico. Laguna regresó echando pestes de los jueces. Luego, se recuerda, en un arrebato curiosamente contra un mexicalense como Ricardo, de nombre Raúl Soriano, lo pateó en la lona, para cobrar el agravio que decía sentir por lo sucedido en Tijuana».

Ismael esa vez perdió la cordura y se vio mal. Soriano estaba daño y no tenía por qué patearlo con saña. Luego ofreció disculpas.

El boxeo panameño, siempre veloz, debe manifestarse de nuevo en suelo mexicano, en Mexicali, en donde posiblemente sepan admirar lo bueno porque han tenido exponentes de renombre como Jorge «Maromero» Páez, Gilberto Román y José Luis Castillo, aunque una cosa es ver y otra muy diferente es aprender.

Leopoldo debe dar una lección de boxeo, de hombría y calidad. Castillo está condenado a nada porque la diferencia entre uno y otro es amplia.

Arrocha posiblemente esté en Los Ángeles hasta el jueves por la noche. «Me sentía más tranquilo, sobre todo sé que la comida es soberbia. A Mexicali, francamente, no quiero ir a batallar».

Leopoldo admira a JC Chávez, «el mejor peleador que ha tenido México y que merecía estar en el Salón de la Fama desde hace tiempo».

Arrocha se va confiado, «a divertirme, a jugar un poco con Ricardo, aunque eso sí, le prometo que no lo voy a patear, pero sí a vapulear y pronto, que es peor».